En el insomnio me invaden las palabras.
Aparecen deslumbrantes en traje de noche,
saben que las amo, me seducen y me dejo invadir.
Espero que se posicionen en los lugares idóneos
pero no lo hacen, me requieren y estoy pillada.
Exigen "oficio de palabras" algo tan bello y tan difícil.
Sólo a veces llega la inspiración y se derrama como una uva entre los dientes.
Entonces todo se detiene; no hay tiempo, no hay dolor, no hay edad, no hay nada.
Sólo placer.
Pilar
Qué fascinante! Quién quiere dormir ante la posibilidad de probar ese instante perfecto? Hoy me acuesto pronto, por si vinieseis a buscarme...
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