Después de la ruptura pasan años vacíos,
cuando al fin coincidimos en el mismo recinto
se buscan nuestros ojos y tratamos de hablar
y, entre conocidos de uno y otro lado,
yo digo hola qué tal y tú escuchas te quiero.
De nuevo nos rozamos y dices cómo estás
pero yo sólo entiendo aún me haces temblar.
En un grupo, más tarde, comentamos un cuadro
pero ambos sólo oímos no te puedo olvidar.
da igual lo que digamos, oiremos aún te amo.

