No sabe que la quiero,
ella sólo piensa en sus padres
y en jugar en su casa de niña.
Me esfuerzo en rescatarla,
le cuento realidades
y le digo mamá.
Pero todo es inútil.
Quizás mañana sí,
diga "ha venido mi hija"
y se lo cuente a todos
con la mirada aquí.
Sólo por eso volveré siempre
a la espera del momento de luz.
Hoy salgo más huérfana que nunca.
Mis lágrimas secuestradas
acaban por anegar mi corazón.