Ha vuelto a ser ayer: misma mesa, mismo café, mismo lugar.
El tiempo detenido en aquel bello día que me dijiste ven.
Ha vuelto a ser ayer porque yo, como entonces, no te puedo tener.
Tú sigues, como antes, libre, solo, callado y con los mismos ojos
que se clavan en mi y escudriñan mi esencia.
Sabes que diré no pero aún así insistes que la vida se va
y debemos vivir esta vieja pasión, que aguarda adormilada
en el lado oscuro, terca, pertinaz e insistente negándose a morir.
Dije de nuevo no borrando el corazón. Sí, ha vuelto a ser ayer.