Escribir es perseguir palabras
una vez y otra vez
hasta lograr plasmar sensaciones.
Difícil y bella tarea,
casi siempre te deja insatisfecho.
Un gran sentimiento
se queda en poca cosa.
Vuelta a empezar de nuevo
parece que mejor
¡ay!, pero al fin tampoco
no es esto es mucho más.
Y ahí va otra novela, otro verso, otro cantar
en la busca incesante del escrito capaz.
El que tiene esta herida
no se puede curar y escribe, escribe, escribe...
Imposible enfriar esta fiebre creativa,
que a muchos les da vida
y a alguno eternidad.