sábado, 24 de noviembre de 2012
HALLOWEEN EN MADRID
La muerte fue de fiesta
con su atuendo habitual,
a cara descubierta.
Fue una más entre miles de jóvenes
disfrazados de ella.
No desentonaba.
Salió con un valioso botín de juventud
en revancha a su desprecio.
Sólo cuando se es tan joven
se hace una fiesta a la muerte
y se la invita a bailar.
Con los años, se piensa, se rehuye, se teme
¡ay!, pero a veces se desea
como una diosa liberadora.
Ella lo sabe y juega al escondite.
Siempre anda por ahí,
en ocasiones se acerca tanto
que se puede oler.
Sí, la muerte huele.
Todo el que asistió a un moribundo
lo sabe. Pilar
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