martes, 11 de febrero de 2014

VISITANTE INUSITADO

La luna niña, nacida ayer, entró en mi cuarto,
está en el escritorio en la segunda estantería.
Recorre los libros, parece que busca algo.
Me sugiere uno en el que ella es protagonista.
Parece estar cansada de ser la segundona
siempre después del rey,
vivir a cuenta de su luz y tener que huir cuando él aparece.
Pero, pequeña luna, no sabes todavía, claro, naciste ayer,
que tú eres la reina de amores imposibles,
románticos, prohibidos, tan bellos como efímeros.
Que te envuelve ese halo de misterio nocturno
que te hace tan bella, que atrae nuestros ojos.
Alguien entró en mi cuarto y encendió la luz
no escuchó mi grito: no enciendas, por favor.
Ella salíó  al segundo y yo desolada,
vuelvo a mirar el cielo y ahí está
pequeña, brillante, acostada en su cuna.
Mañana habrá crecido pero yo estaré aquí
con la luz apagada esperando la suya.