Su humilde luz y su leve caloratemperan lo que resta de invierno.
Anuncian que marzo aguarda ahí, callado,
presto a mirarlo todo con su rayo dorado.
La primavera aún duerme pero menos profundo
la luz de las candelas alerta ya su sueño;
algo se mueve abajo, muy cerca de su lecho,
cara a ese despertar a la luz y al color
que pronto envolverá el entorno y el pecho.
Mientras tanto, candelas de febrero,
humildes y discretas, gracias por la promesa
y por ser luciénagas en el oscuro invierno.
Pilar