Un niño iba a ocupar una cuna,
un niño iba a llenar de risas
solitarios y largos pasillos,
un niño agarraría nuestro dedo
escrutando la vida.
Pero detuvo su camino en el oscuro
y no verá la luz.
No podrá recoger la primavera
que sería excesiva a su llegada.
Un niño se queda en el no ser
y plantea el eterno dilema.
¡Ay!, pero llora el alma.
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