Querida mamá, querida en el sentido más puro de esta hermosa y tantas veces manipulada palabra.
Es Día de la Madre, ¡qué importa!, para mi todos los días son tuyos; te pienso, te busco, te nombro y siempre, siempre te añoro.´
No sé si desde ese lugar al que te fuiste sigues oyéndome y arropándome. Quiero pensar que sí porque yo te necesitaré siempre desde la cuna a la tumba.
Nadie ha vuelto a decir mi nombre como tú, envuelto en una aureola de cariño sin fin que me hacía sentir importante. Es el amor el que me hace valiosa y el tuyo era el más grande.
A veces te digo que quiero estar contigo en el infinito, acurrucadas las dos entre los brazos rubios de una estrella, que es donde creo que tú habitas.
Estoy viviendo una etapa que define muy bien este verso: "Hay niebla en el portal duele la vida".
Ahora sé que tú también habras pasado muchos así sin tener, acaso, donde desahogar. Yo, al menos, tengo la suerte de conocer y amar el lenguaje que me permite abrir de par en par las puertas del corazón y liberarme escribiéndote.
P.D. Pido desde aquí a las estrellas fugaces que te entreguen esta carta en uno de sus paseos cósmicos.
Pilar
Preciosa y emotiva declaración de amor.Enhorabuena.
ResponderEliminar