Es la falta de amor la que la lleva a pedirme cuando paso, desde su inmovilidad permanente, dos besos.
Por dos besos una sonrisa y un montón de gracias. ¡Qué bien pagada!
La soledad de algunos ancianos en las residencias es enorme.
Ella me eligió sin conocerme para paliar su falta de cariño.
Yo soy su esperada visita y sólo con dos besos y su imaginación siente que la acompañan.
¿Pero y esos otros que no pueden llamarme o no se atreven y lloran por dentro? ¡Hay tantos!
Cuando un niño nace todo son alegrias, cariño, arrumacos.
ResponderEliminarCuando llegue a ser anciano, suerte tendrá si tiene a alguien cerca que le ofrezca una caricia.
Enhorabuena por tu sensibilidad (que yo, por suerte, ya conocía).