Pobre niña china,
ni sus padres ni su país la querían.
Parecía una suerte
que alguien la adoptara y la llevara lejos.
Todo era tan perfecto...
Resultó ser muy lista y madura a la vez,
es posible que esto le costara la vida.
Pobre niña china,
sus padres no eran tales
y en una tarde oscura le quitaron el aire.
Su cuerpo dulcemente tendido
al borde del camino pide justicia.
Justicia, sí, divina y humana
porque quien mata a un niño,
degrada la especie
y abre una herida en el universo.
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