Sobre la hierba echadosen una en una vieja manta miramos el cielo.
Una enorme luna en su perigeo
atrapa nuestros ojos.
En vano las estrellas
reclaman con su luz.
No puede ser, hoy es sólo de ella
el reino de la noche.
El mar, que está muy cerca,
brama, se agita y sube más que nunca
atraído por su magnetismo brutal.
Ella indiferente, enigmática y bella
desoye sus lamentos y piensa en otro.
Sólo alguna vez le regala un reflejo
para que siga eternamente
persiguiendo su luz.
Nuestros corazones, como el mar,
se enamoran de la luna.
A mi lado está el mar y yo quiero la luna.
A ti te quiere el mar y tu luna soy yo.
Romántico...bucólico....y..se puede pintar.
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