Deberías ver las rozaduras de mis talones. Estos tacones han empequeñecido y tú sigues empeñado en que haga con ellos la calle de arriba abajo para no dejar escapar ni un solo cliente.
Me habías prometido pasar a la barra porque casi me amabas. Yo también casi te creo.
Todo sería transitorio pero ¡qué pena! he despertado y me siento mal.
Tú me dices que una raya mejoraría mi estado de ánimo y mi rendimiento. Yo, rendida y derrotada cierro los ojos y en oscuro abandono veo a mi gente. Todos duermen allí, quizás no han cenado pero un inmenso y estrellado techo los protege.
No hay comentarios:
Publicar un comentario