martes, 15 de enero de 2013

ENTRE LIMITADOS Y ETERNOS


Ahí está el nuevo año con sus días inciertos
tan largo, tan corto.
Escondiendo penas y alegrías
que irá destapando
a su incesante y monótono paso.
Dicen los poemas homéricos que los dioses nos envidian
porque somos mortales.
Cada minuto es irrepetible
por tanto inmensamente valioso.
La vida es un cúmulo de tesoros
que nuestra caducidad nos confiere.
Ellos no saben de las limitaciones
que nos impiden ser conscientes de ello
y no paladeamos cada segundo
la belleza, el amor, el llanto, el placer,
incluso el sufrimiento que nos capacita
a valorar la dicha.
Hagamos válida esta "envidia,"
vivamos mejor que dioses
nuestro  pequeño tiempo.

                                                             Pilar
                                                              

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