se rompe la rutina y me sorprende la melancolía.
Este jueves ha vuelto a pasar.
Un cuarto que ya había cerrado y apagado la luz
se abrió en plena calle y se encendió de nuevo.
Quise cerrar los ojos para no ver y seguir camino abajo
pero todo estaba ahí, sólo dormía en la oscuridad.
Aquella noche repasé todos los cosas del cuarto
que la luz había rescatado
y volví a amarlas.
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