Han vuelto las golondrinas después de varios años
con su estampa y su lejano canto.
Me llevan a los campos de mi infancia.
Sobresale aquel olor delicado a rosas silvestres,
aquellas trepadoras que enredando, enredando
iban desde el hórreo hasta las tierras del otro lado del foso.
A mi me gustaba cogerlas y repartirlas en vasos por toda la casa.
Pero, ¿qué haces con tanta flor, no ves que enredan?.
Lo cierto es que lo han hecho en mi corazón y mis sentidos.
Hoy, con casi todos los años ya vividos,
las pocas veces que las encuenro, mi espíritu se alegra
y con los restos de niña que atesoro,
recojo un ramillete y lo pongo en un vaso
muy cerca de mis ojos y mi olfato.
Sigue enredando que a mi ya me tienes atrapada!
ResponderEliminarEl camino misterioso va hacia el interior. Es en nosostros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
ResponderEliminarNovalis